18 de July del 2014

Picadura por medusas en perros

Picadura por medusas en perros

 

Al igual que a nosotros, a los perros les encanta disfrutar de un buen chapuzón en la playa, aunque irremediablemente también están expuestos a los mismos peligros.

 

España cuenta con más de 8.000 kilómetros de costa, lo que ha hecho que se haya convertido en un perfecto destino de vacaciones. Afortunadamente para todos los propietarios de mascotas, cada vez hay más playas habilitadas para perros, con las que tanto perros como personas pueden disfrutar de un rato agradable. Sin embargo, nuestros fieles compañeros no se libran de los riesgos que conlleva darse un refrescante baño. En este artículo, el enemigo a combatir son las medusas.

 

La costa mediterránea se ve invadida cíclicamente, cada tres o cuatro años, por plagas de medusas. Las causas para esta proliferación son variadas y en todas ellas ha intervenido el ser humano: sobrepesca de especies que comen medusas, incremento de la temperatura del mar y aumento de la urbanización del litoral.

 

Primero conozcamos al enemigo…

 

Picaduras de medusas en perros

En este mar existen entre 350 y 500 especies de medusas, pero las que se observan más frecuentemente en nuestras playas son Chysaora hysoscella, Pelagia noctiluca, Rhizostoma pulmo y Cothilorhiza tuberculata.

Las medusas pertenecen al grupo de los cnidarios. En este grupo encontramos los pólipos y las medusas, de vida libre y con los tentáculos hacia abajo. Su peligro radica en la existencia de células urticantes, denominadas nidoblastos o nematocitos.

 

La palabra medusa proviene del griego knide, que significa ortiga.

Estos nematocitos son células rellenas de veneno que poseen un dardo o aguijón para inocularlo, denominado nematocisto, y un “gatillo disparador” llamado nidocilio. Al entrar en contacto con la piel de la víctima, liberan el veneno en 3 milisegundos.

 

La picadura de estos animales origina lesiones que van desde un ligero escozor en la piel hasta dolorosas heridas o incluso la muerte dependiendo de la especie. La toxicidad se ve influida por diversos factores:

 

-          Salud y edad del paciente.

 

-          Peso del animal.

 

-          Superficie expuesta a la picadura y cantidad de toxina inyectada.

 

-          Grosor de la piel en áreas expuestas y lugar de la picadura.

 

-          Especie de la medusa.

 

 

La avispa de mar o cubomedusa (Chironex fleckeri) es una cubomedusa (clase Cubozoa) capaz de matar una persona mediante su contacto. Se la considera el animal más venenoso del planeta. Habita fundamentalmente las aguas australianas.

 

 

 

Los perros, un blanco fácil

 

Los perros son blancos fáciles para las medusas por su carácter curioso y juguetón. Las picaduras en ellos son tan dolorosas como en las personas. En principio están más protegidos por su pelaje y sus almohadillas plantares y palmares, que son duras, impermeables y bastantes resistentes, pero hay localizaciones más propicias a sufrir cierto tipo de lesiones: trufa y cavidad oral, cara interna de las orejas, abdomen y en la región inguinal -donde el pelo es menos abundante-.

 

 

Los síntomas que se presentan tras una picadura son:

 

Dolor.

Eritema (enrojecimiento de la piel).

Edema (hinchazón causada por la acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo).

Prurito (picor).

Pápulas (protuberancias de la piel).

En algunas ocasiones pueden aparecer complicaciones como cansancio, “llanto” y dificultades respiratorias.

 

 

¿Cómo actuar ante un caso de picadura de medusa en tu perro?

 

 

 

1.    Intenta que tu perro no se rasque y mantén le lo más quieto posible para que el veneno no se extienda. Igualmente debemos evitar el lamido.

 

 

 

2.    Aplícale hielo durante 15 minutos, evitando el contacto directo sobre la piel del animal (debemos envolverlo con una toalla o una bolsa de plástico). Con esto se pretende provocar el efecto de anestesia local por frío y, de este modo, reducimos el dolor.

 

 

 

3.    Examina la piel y el pelo en busca de restos de la medusa o sus tentáculos.

 

 

 

4.    Retira los mismos (siempre usa guantes ya que aún puede picar) y aclara con agua salada. No debes emplear agua dulce puesto que favorece la descarga de los nematocistos

 

 

 

5.    Raspa con cuidado la zona afectada con una tarjeta de crédito, a la vez que se enjuaga con agua salada.

 

 

 

6.    Lava con una solución de ácido acético al 5-10% (vinagre) durante 10 o 15 minutos. Las soluciones ácidas inactivan la descarga de los nematocistos, aunque no eliminan el dolor.

 

 

 

7.    Seca la piel y aplica pomadas analgésicas (lidocaína o benzocaína), con corticoides o antihistamínicos para aliviar la reacción alérgica.

 

 

 

Es evidente que los cuidados médicos quedan reservados para los veterinarios con formación y experiencia adecuados, pero también está claro que se producen muchas situaciones de urgencias y emergencias en las que puedes ser de gran ayuda para tu mascota hasta que puedas trasladarla a una clínica veterinaria.

 

En las urgencias, la velocidad a la que actúes, puede ser la clave del éxito del tratamiento posterior.