21 de December del 2016

La procesionaria del pino

las procesionarias son una amenaza para nuestras mascotas

La oruga del pino o procesionaria: una amenaza cuando suben las temperaturas

El contacto de la procesionaria con el perro se considera una de las urgencias veterinarias más comunes en los meses de febrero a mayo. Si tu perro sufre un incidente con estas orugas, debes acudir con la mayor brevedad posible a cualquier centro veterinario sea la hora que sea.

Conozcamos la vida de esta peligrosa oruga…

La procesionaria es el nombre común que se aplica a la oruga, una de las fases de la vida de un tipo de mariposa nocturna llamada técnicamente Thaumetopoea pityocampa.

La mariposa de la procesionaria es del género Thaumetopoea

Mariposa del género Thaumetopoea. La procesionaria es su estado larvario.

 

Su vida comienza al final del verano, cuando las hembras de estas mariposas son fecundadas por los machos y depositan los huevos en forma de cápsula en las agujas de los pinos.

A las 4 semanas eclosionan los huevos y salen las orugas. En este momento su tamaño es muy pequeño. A continuación van atravesando diferentes fases:

  • Sufren una primera muda y crecen.
  • En la segunda muda quedan cubiertas de vello y abundantes y largos pelos urticantes que utilizan como sistema defensivo.
  • En la tercera muda tejen un nido de seda en el pino. Durante el invierno, este bolsón de seda se va haciendo cada vez más grande. Las orugas salen por la noche a alimentarse y regresan durante el día al nido para descansar y estar a salvo de peligros.

 

El nido de la procesionaria se sitúa en los pinos

Los nidos pueden alojar hasta 200 orugas. Permanecen pegados a los pinos por una sustancia amarilla formada por las heces de las orugas.

 

Cuando las temperaturas comienzan a subir, estas orugas con un tamaño ya suficientemente grande, se activan y bajan al suelo. Todas ellas migran en “fila india” guiadas por una hembra que teje un hilo conductor. El destino es un sitio ideal para enterrarse y formar capullos de seda donde se transformarán en mariposas adultas que saldrán en el verano siguiente.

El nombre de procesionaria les viene dado porque se desplazan formando largas hileras una detrás de otra a modo de procesión.

Las orugas están decoradas con llamativos colores en tonos verdes, amarillos, anaranjados, ocres y blancos. Es su forma de avisar de que NO se pueden tocar, un mensaje bien aprendido por depredadores, aves silvestres, pequeños roedores y otros posibles enemigos.

Solo hay dos especies que todavía no saben interpretarlo: los perros (los gatos suelen ser mucho más cautos y selectivos) y los niños.

Por su carácter curioso, los perros suelen ser las víctimas de esta urticante oruga. Pueden establecer contacto con ella de forma directa oliendo, lamiendo o incluso comiendo la hilera de procesionaria en movimiento; o de manera indirecta, a través de nidos caídos al suelo, o muy ocasionalmente, con los “pelillos” llevados por el viento.

Las procesionarias resultan una verdadera plaga

Las orugas del pino se desplazan una detrás detrás de la otra llamando la atención de nuestros perros.

 

¿Por qué estas orugas son tan peligrosas?

La culpable es la taumatopenia. Es una toxina que es liberada por los pelos urticantes de la oruga y que ocasiona una dermatitis tóxico-irritativa al individuo que entra en contacto con ella. Es un proceso muy semejante a una reacción alérgica aguda ya que en ambos procesos el organismo libera una alta carga de histamina.

 

¿Cómo sé que mi perro ha entrado en contacto con la oruga del pino?

El animal demuestra nerviosismo, actos de deglución rápidos, se toca la boca con las patas, saliva de forma excesiva…

En pocos minutos se estrechan los vasos sanguíneos de la zona afectada, lo que aumenta el dolor y reduce la llegada de riego sanguíneo a la zona. Se desarrolla:

  • Glositis: inflamación de la lengua.
  • Estomatitis: inflamación de la superficie mucosa de cualquiera de las estructuras de la boca (labios, encías, garganta…).
  • Incapacidad de cerrar la boca: debido a la inflamación.
  • Jadeo: causado por el dolor.
  • Angioedema: hinchazón de las capas más profundas de la piel.
  • Vómitos: en el caso de que haya ingerido alguna oruga.

 

Si esta sintomatología no se trata, desencadenará en:

  • Disnea: dificultad para respirar.
  • Edema laríngeo: hinchazón de la laringe por acumulación de líquido.
  • Hipertermia: su temperatura corporal supera los 39 °C.
  • Respuesta inflamatoria sistémica: activación general del sistema inmune.
  • Muerte del animal.

 

Los síntomas del contacto con una procesionaria

Un cachorro de Bobtail con un edema tan grave que tenía dificultad para respirar, beber y comer. Clínica Veterinari Son Dureta

 

¿Sospechas que tu perro ha entrado en contacto con las procesionarias y muestra estos síntomas? ¡Corre al veterinario!

El diagnóstico temprano es fundamental. Cuanto antes se aplique el tratamiento, menores serán las secuelas.

El tiempo corre en nuestra contra. Si tratamos inmediatamente el problema, tu perro saldrá completamente ileso. Pero si el tiempo se nos va de las manos…

Si un tejido pasa demasiado tiempo sin riego sanguíneo, la zona “muere” (en términos científicos “se necrosa”). Este tejido muerto ya no sirve y hay que eliminarlo.

Son muchos los casos en los que los perros pierden parte de la lengua, encías o labios, porque la inflamación que les ha provocado el contacto con la oruga, dura demasiado tiempo y el tejido, por falta de riego sanguíneo, acaba muriendo.

 

Para controlar los síntomas y evitar complicaciones, la clave es la rápida actuación veterinaria.

 

No corráis riesgos: previene

La mejor prevención es evitar las situaciones en las que tu perro pueda encontrarse con las procesionarias:

  • Evita los paseos durante las temporadas de febrero-abril en zonas con pinos.
  • Pasea con correa para controlar al máximo el posible contacto.
  • Si hay nidos en tu propiedad, debes acabar con ellos.
  • Poda las ramas o saca de ellas los bolsones (siempre protegiéndote las manos y los ojos) y quémalos. También puedes utilizar insecticidas.

 

Si no has podido evitar el contacto: actúa rapidamente

Lo único que puedes hacer es lavar con abundante agua templada (el calor desactiva la toxina) la zona afectada sin frotar para que los pelos que están clavados no liberen más toxina.

No obstante, lo más importante es llegar lo antes posible a un centro veterinario para que le apliquen el tratamiento adecuado con antihistamínicos, corticoides, fluidoterapia, antibióticos, etc.