23 de November del 2014

LA ARTROSIS EN LOS ANIMALES DE COMPAÑÍA

 

 

LA ARTROSIS EN LOS ANIMALES DE COMPAÑÍA

 

 

Seguro que tú también lo has notado: los árboles se pintan de amarillo, han aumentado las lluvias, oscurece más temprano y las temperaturas empiezan a bajar… ¡llegó el otoño!

 

En estas fechas es probable que hayas escuchado a alguna persona quejarse de dolor de huesos (rodillas, tobillos, hombros, espalda…). Las personas, y los animales, que padecen problemas articulares sufren más en esta época del año y lo mismo les sucede a nuestras mascotas.

 

¿Cómo son sus articulaciones?

 

Las articulaciones son las uniones móviles entre huesos del cuerpo (humano o animal): vértebras, hombros, codos, muñecas, dedos, caderas, rodillas y tobillos. Estas se componen por, entre otros elementos, el cartílago articular, que recubre el extremo de los huesos facilitando el movimiento suave entre ellos y amortiguando los impactos que se generan durante el movimiento.

 

En los perros jóvenes y sanos este cartílago articular es flexible y grueso, y está intensamente lubricado y perfectamente nutrido para cumplir su función a la perfección. Con el paso del tiempo, esta estructura va envejeciendo, por lo que pierde flexibilidad y grosor. Estas alteraciones que sufre el cartílago articular reciben el nombre de artrosis.

 

Los cambios degenerativos del cartílago articular, es decir, la artrosis, provocan dolor de intensidad variable y larga duración. Así que se trata de un problema crónico para toda la vida.

 

¿Cómo saber si mi mascota tiene artrosis?

 

El caminar rígido, negarse a subir o bajar escaleras, el encorvamiento, la falta de movilidad o las pocas ganas de jugar pueden ser signos de que tu animal esté sufriendo artrosis, así que pide cita con tu veterinario cuanto antes para realizar un estudio radiológico y, en función de los resultados, establecer el tratamiento más adecuado.

 

Como otras enfermedades degenerativas, la artrosis no cuenta con soluciones definitivas. En general, los tratamientos que se establecen van dirigidos a reducir el dolor articular para mejorar la calidad de vida del paciente, favorecer que siga moviéndose y mantener su masa muscular.

 

Consejos útiles:

 

+Aportar calor a las zonas afectadas mediante esterillas, bolsas de agua caliente, etc.

+Masajear las zonas doloridas, sobre todo antes de iniciar una actividad física.

+Evitar ejercicio físico de impacto como saltos o sprints, y sustituirlo por paseos periódicos en superficies cambiantes.

+Realizar sesiones de ozonoterapia, plasma rico en plaquetas y fisioterapia con un veterinario especialista.

+Pedir consejo a tu veterinario sobre la utilización de productos protectores de las articulaciones y suplementos nutricionales.

+La humedad y el frío: enemigos para la artrosis.

 

El movimiento de las articulaciones afectadas por artrosis es siempre más dificultoso cuando la temperatura es baja, ya que los procesos inflamatorios asociados a las lesiones de cartílago se agravan con el frío y el dolor es mayor.

 

Así pues, todas aquellas mascotas que hayan sido sometidos a intervenciones traumatológicas o los de edad avanzada que tengan dificultades de movilidad por culpa de la artrosis deben protegerse del frío y la humedad. En la medida de lo posible deben dormir bajo techo, con una manta o cojín que les aísle del suelo y les aporte una cama blanda menos dolorosa.