27 de October del 2015

Con el otoño llega la gripe, también, canina

La gripe dejará a miles de personas en la cama este otoño. Pero no serán los únicos. Los catarros también atacan a los perros. Y es que los canes pueden resfriarse y sufrir la gripe, una enfermedad que no solo les hará sentirse mal, sino que también puede ser peligrosa. Pero, ¿cómo reconocer a un perro resfriado o con gripe? A continuación se describen los síntomas de estas dolencias, cómo se le puede cuidar al can en casa si las padece y cuáles son los mejores alimentos para cuidar a un perro enfermo.

¿Cuáles son los síntomas de un perro resfriado o con gripe?

Los perros constipados o con gripe pierden el apetito y las ganas de jugar

El perro, como las personas, se puede constipar y coger la gripe. La pérdida de apetito, estornudos, apatía y unos ojos muy húmedos están entre los síntomas que alertan de que el can se ha resfriado.

Los virus son nocivos microorganismos que afectan al sistema inmunológico del perro, provocan daños en sus vías respiratorias, lo que explica que se encuentre débil y sin energía. Pero aquí no acaba el peligro. El catarro se agrava cuando en su cuerpo entran determinadas bacterias, que aprovechan que sus defensas han bajado. Estas bacterias se reproducen en su organismo y empeoran el resfriado o gripe del animal.

¿Cómo reconocer a un can resfriado?

Junto a los estornudos, tos y una mucosidad excesiva son signos de que padece un catarro. Además, un animal que deja de jugar puede lanzar el primer aviso de que ha contraído un resfriado. El cansancio de un perro y su falta de disposición al juego son síntomas frecuentes de que está acatarrado.

La falta de hambre es otra señal habitual. Los virus y bacterias atacan sus vías respiratorias, su faringe y su garganta, por lo que el animal las siente irritadas y le es molesto ingerir alimentos. Además, como les ocurre a las personas, un can con gripe tendrá los ojos húmedos y secreciones de mocos por su nariz, incluso con sangre.

Y no solo eso. Un perro resfriado a menudo tiene fiebre. La fiebre es la forma que tiene el cuerpo de reaccionar ante esta enfermedad. La temperatura habitual de un perro oscila entre 38 ºC y 39 ºC. Por eso, cuando el termómetro supera los 39,5ºC se considera que el animal padece fiebre, por lo que precisará cuidados.

Perros con gripe: cuidados en casa

Nunca se debe “auto-medicar” al can con fármacos humanos. Esta es una práctica muy peligrosa, ya que los medicamentos humanos pueden ser tóxicos para el amigo de cuatro patas e incluso producirle daños irreversibles en órganos tan sensibles como su hígado.

Un perro constipado, además, debe estar protegido del frío. La ropa de invierno para canes es una ayuda importante para aislarle de las bajas temperaturas y de la humedad. Estas prendas pueden resultar útiles, de manera especial, para las mascotas más pequeñas, ya que son menos capaces de retener su temperatura corporal.

En casa, es importante también alejar al animal constipado de las corrientes de aire. Un perro acatarrado debe dormir siempre dentro del hogar, a cubierto y sobre una cama apropiada para él, con mantas que le protejan del frío.

Un humidificador caliente contribuirá a mantener sus vías respiratorias hidratadas, por lo que hará que la irritación se reduzca. Y, ¿qué hacer si no se tienen aparatos extractores de vapor de agua en la vivienda? Un truco consiste en introducir al animal en el baño y dejar correr el chorro de agua caliente de la bañera durante unos 10 minutos. El can debe permanecer seco, sobre el suelo de la estancia y encima de una toalla. El agua caliente generará vapor, que le ayudará a recuperar su humedad normal.

Alimentar a un perro constipado o con gripe

Un perro resfriado necesita abundante agua fresca, ya que durante el catarro pierde más líquidos de lo habitual. La mucosidad frecuente es una vía de escape de humedad constante.

El can constipado precisa ingerir una dieta equilibrada, que le ayude a vencer la enfermedad. En estas circunstancias, su cuerpo funciona por encima de su ritmo habitual, ya que su metabolismo se acelera para luchar contra los virus y bacterias que le han invadido. Por eso, no se puede olvidar que los nutrientes son pequeñas armas, pero potentes, para ayudar al perro a su pronta recuperación durante el resfriado.

Es importante que el can ingiera alimentos, aunque sea poco a poco. La comida, junto con los cuidados y la importante ayuda del veterinario, le ayudará a reponerse pronto del resfriado. Conviene tener en cuenta que ofrecerle su comida favorita o aplicar algunos trucos a su dieta habitual puede animarle. El alimento húmedo suele ser más atractivo para el perro que el seco y, además, lo tomará con menor dificultad durante su recuperación.

Es importante considerar sus gustos, si prefiere el pollo a la ternera, calentar un poco su comida (los olores se multiplican) y echar mano del poder de persuasión. Animar al animal a que coma, con caricias y palabras amables, suele funcionar.