19 de April del 2015

5 trucos para prevenir la leishmaniosis canina que funcionan

Cinco trucos contra la leishmaniosis del perro que funcionan

 

La leishmaniosis canina es una peligrosa enfermedad que los perros contraen por la picadura de un mosquito y que puede provocar su muerte

 

El perro pierde pelo alrededor de los ojos, orejas y nariz. Tiene menos apetito. Le han aparecido heridas en la cabeza y patas. Sus uñas crecen demasiado rápido. Estos son algunos de los primeros síntomas de la leishmaniosis canina, una enfermedad endémica en España que los perros contraen con la picadura de un mosquito infectado y cuyo peligro crece durante los meses de calor.

 

¿El perro ha perdido pelo? ¿Le han crecido demasiado las uñas? ¿Tiene heridas en la cabeza y sus patas? Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, puede que la mascota sea víctima de un parásito del género Leishmania: un peligroso protozoo, diminuto pero muy dañino, que llega al cuerpo del can cuando este es picado por un mosquito infectado. El parásito de la leishmaniasis es capaz de invadir diferentes órganos vitales del perro, pudiéndole causar enfermedades crónicas e, incluso, la muerte.

 

La leishmaniosis afecta a más del 15% de los perros en España y su impacto no deja de crecer, según la Plataforma para la Prevención de la Leishmaniosis, formada por veterinarios expertos de nuestro país en la enfermedad. La leishmaniosis, además, es endémica en España y especialmente peligrosa al atardecer durante los meses de calor que ahora comienzan, desde mayo a septiembre u octubre. En las zonas más cálidas, estos mosquitos portadores del peligroso parásito de la leishmaniosis pueden encontrarse durante todo el año.

 

El insecto que transmite la leishmaniosis canina se llama flebótomo, muy parecido a un mosquito habitual pero de menor tamaño, tan pequeño que apenas se ve a simple vista. El parásito de la leishmaniosis invade los distintos órganos del perro, provocando lesiones en la piel, ojos y articulaciones. Cuando la enfermedad se extiende, puede dañar además los riñones e, incluso, causar su muerte.

 

Si el perro contrae la leishmaniosis, tendrá que convivir con la enfermedad el resto de su vida: no tiene cura. El veterinario le pondrá el mejor tratamiento contra la leishmaniosis que, aunque no la elimina, sí dificulta el crecimiento del parásito y, por tanto, su daño.

 

Pero con la leishmaniosis del perro, más vale prevenir que curar. Es conveniente aprender a cómo prevenir que el can la contraiga durante los meses de calor que se avecinan. A continuación se enumeran cinco trucos:

 

1. Proteger al perro

 

Los perros no protegidos tienen mayor riesgo de contraer la leishmaniosis. Por eso, la primera pauta es acudir al veterinario y adquirir un repelente que ahuyente a los flebótomos del peludo compañero. Aunque estos productos no son infalibles, sí pueden reducir las picaduras hasta en un 86%.

 

Hay productos protectores en aerosol y en pipeta. Además, los collares antiparasitarios buenos también incluyen ya protección frente a la leishmaniosis. ¿El mejor consejo? Dejarse asesorar por el veterinario y comprar una protección de calidad.

 

2. Evitar los paseos nocturnos

 

La actividad de los mosquitos flebótomos despierta al atardecer, con la caída del sol. Por ello, el consejo de los expertos es evitar los paseos caninos durante las horas de más peligro: desde el atardecer al amanecer, entre los meses de mayo y octubre.

 

3. Mosquiteras

 

Los perros que duermen en el interior de casa están más protegidos contra la leishmaniosis. Por ello, los canes serán menos vulnerables al mosquito, si están resguardados en el interior de la vivienda durante las horas que transcurren desde el atardecer hasta el alba siguiente.

 

Si se está en el exterior y se quiere que el animal pueda compartir la noche con su dueño, lo mejor es protegerle con una mosquitera apropiada: de una malla inferior a dos milímetros, que es el tamaño que tiene el flebótomo.

 

4. Vacuna contra la leishmaniosis

 

La vacuna contra la leishmania en canes existe desde 2012 en España. El tratamiento se aplica en tres dosis y hay que repetirlo cada año.

Esta vacuna reduce el riesgo de desarrollar la leishmaniosis en los perros, pero, no el contagio; por ello, hay que mantener el resto de medidas preventivas.

 

5. Revisión veterinaria al final del verano

 

El veterinario es quien puede diagnosticar a tiempo la leishmaniosis. Por eso, conviene repetir la revisión médica del can en noviembre-diciembre, cuando los meses de mayor calor hayan pasado, para confirmar que la mascota está segura.